El acceso a Bitcoin es un Derecho Humano Universal:

¿Y si de una vez por todas nos comparamos con Nigeria y maduramos?

Los ciudadanos “cepeados” (1) del país africano y gaucholandia encuentran en Bitcoin la preservación financiera que los sistemas monetario, financiero y bancario locales les niegan y restringen desde hace años y cíclicamente.

¿El Peso gaucho, es verdadera moneda? Restricciones de mercado; inflación y devaluación indican que no. 

Países bananeros como Argentina, Nigeria y Venezuela -entre otros-, impiden a sus ciudadanos el acceso libre al mercado de cambios para la adquisición de divisas extranjeras y obligan a cobrar y reservar en sus monedas locales que no cumplen con uno de los elementos esenciales que debe tener cualquier de ellas: Instrumento de ahorro; de reserva de valor. Como medio de adquisición de bienes y servicios, es en realidad impuesto por Ley -1.130 de 1.881 en adelante-; pero el mercado a veces tampoco lo quiere -determinados bienes y servicios se venden sólo en dólares billetes o en Bitcoins -ej. Inmuebles-. 

El dominio por el control de la moneda es de larga data. No es tema de esta breve nota -lo será de otra-, pero en manos de personas con escasa preparación técnica, nula moral, y cero empatía por la sociedad, nos pueden llevar -y de hecho lo hacen- a un profundo empobrecimiento y una sostenida degradación social. 

La inflación y devaluación causan analfabetismo, pobreza, enfermedades y muertes. Si, todo eso. Lo hacen en muy poco tiempo; un par de años. Revertirlo puede llevar décadas. 

Entonces hay que ser serios cuando se habla de finanzas, dinero, moneda, inflación y devaluación. Y hay que educarnos adecuadamente. Por nuestra cuenta porque el Estado no lo va a hacer; parece que nunca le conviene. 

En los países que indicamos en el título, usamos las monedas que nos imponen para comprar los bienes y servicios necesarios para vivir -casi todos-. Es decir que funciona relativamente como instrumento de cambio. Pero a la hora de reservar valor, de ahorrar, sus monedas apestan. No son moneda. Son papeles nominales que imprimen a mansalva y que no resisten el paso de breve tiempo sin perder valor. 

Y esto es gravísimo porque el acto humano es el que genera el valor que se mide en dinero y es pagado en la moneda de curso legal y forzoso -nos obliga el estado-. Entonces nuestro valioso tiempo y esfuerzo se ve bastardeado y denigrado por pérdida de valor de la moneda en que se lo mide. Angustiante; esto enferma.

Si hacemos una encuesta a los habitantes de los tres países y les preguntamos a la gente en qué moneda quieren cobrar sus salarios/servicios/honorarios/operaciones, ¿qué creen que diría la gran mayoría? No digo todos porque fanáticos cabezas huecas siempre hay; sino, no serían países bananeros. La respuesta se las dejo a Ustedes. Yo tengo la mía: en Bitcoin; más abajo voy a graficar con un ejemplo por qué sostengo esto. 

Es decir entonces que nuestra libertad está claramente restringida. No nos dejan elegir la moneda o el medio en el que queremos o nos conviene reservar valor. Nos obligan a empobrecernos. ¿Me siguen?

Entonces avancemos: 

Bitcoin consiste en un instrumento de efectivo y conveniente para ahorrar, reservar de valor, y también como medio de intercambio. Aunque no es dinero para pagar un café. 

Estamos ya de acuerdo en que la reserva del valor de la moneda es esencial para evitar el empobrecimiento de la población y tener capacidad de ahorro.  

En caso que una moneda de curso legal -dinero: por ejemplo el peso gaucho- no tenga o pierda esa característica, se hace fundamental poder acceder a otro instrumento digital o material -Bitcoin, Ethereum, stable coin, divisa extranjera estable, metales, etc.- que así lo permitan. 

Los casos de Argentina y Nigeria -como Venezuela y otros similares- son análogos: El estado haciendo lo que no fue creado para hacer ni fue instruido para hacer, prohíbe o restringe el acceso universal a divisas estables o instrumentos ágiles y líquidos de reserva de valor que nos permitan evitar el empobrecimiento profundo que conlleva la obligación legal de utilizar sus monedas locales de curso legal y forzoso que no cumplen con esa característica esencial del dinero: reserva de valor. Y que tienen un sistema bancario y financiero cómplice de esas políticas bananeras. 

Todos tiranos y analfabetos financieros y económicos; pero “nos gobiernan”.  

El ejemplo que les prometí: 

Después de pagar todo lo que hay que pagar para sobrevivir, tuviste la suerte que te sobraron 10 lucas gauchas y las querés ahorrar. ¿Qué creés que te conviene hacer? Te doy 3 opciones: A), B) y C). Vos elegí: 

A)    Si guardamos esos $10.000 en un cajón durante un año, en Argentina ese dinero perderá al menos el 45% de su valor nominal. (2) En términos de valor real quizás sea el 50% o 57%. Los números de gaucholandia nunca son realmente reales. Es parte de ser bananeros. Es decir que abrimos el cajón luego de un año y con ese dinero compraremos el equivalente a $5.000 o $4.000 pesos -seguramente menos-. Es decir, perdimos más de la mitad del valor de nuestro dinero. La ventaja es que si necesitamos el dinero abrimos el cajón y ahí está listo para usarse; 

B)    Si esos mismos $10.000 los ponemos a plazo fijo en un banco de plaza por un año, el banco nos pagará un 37% de interés anual. Es decir que al cabo de un año nuestros $10.000 se transformaron en $13.700. Pero el poder real de compra, es decir la posibilidad de adquirir bienes y servicios con ese dinero ha sido además degradada por un 50 a 57% de inflación real. Es decir que nuestro “ganancia” de $3.700 -aprox.- desaparece como así también parte de nuestro capital, quedando al final de todo un valor real de adquisición de $6.850 -si la inflación real es del 50%-. Mencionemos también que durante un año lo tendremos disponible sea para cubrir una necesidad inesperada a una urgencia o en caso que haya devaluaciones “repentinas” para que esa inflación que nos quita el 50% de nuestros ahorros no se lo lleve todo.  Es que acá, la rentabilidad bancaria para operaciones de ese tipo trabajan a interés negativo: el interés que pagan los bancos es menor que la inflación. O de última, la equiparan. Es decir, más que una operación de rentabilidad, fue de guarda y custodia. Pero también de paralización temporal. De cualquier manera en economía real, siempre se pierde. 

C)   Ahora, si seguimos a CryptoConsultas.com en la web, IG, Facebook y YouTube, hacemos lo siguiente: esos $10.000 los depositamos en un banco o  fintech, e inmediatamente compramos Bitcoin en un Exchange y los tenemos en nuestra billetera digital por un año. Mirá los al menos dos fenómenos positivos: 1º Saltaste el cepo. Nuestros ahorros se han “dolarizado”. Bitcoin cotiza en dólares americanos, no en pesos gauchos; 2º La rentabilidad por capitalización producida por el aumento del valor del bien adquirido -la cryptomoneda Bitcoin- será de 532% anual (3). Es decir que nuestros $10.000 pesitos gauchos invertidos en BTC -Bitcoin- en un año se transformaron en $53.200 nominal; que al estar dolarizados podrían ser bastante más que eso. Pensemos que en los últimos 12 meses el dólar pasó de $75,90 el 21.02.2020 a $142,80 el 20 de febrero de 2021. Es decir que el 21.02.2020 compramos $10.000 de BTC equivalentes a U$S 131.75 (Cotización de la fecha de compra $75,90);(4) lo reservamos 12 meses y tenemos BTC por U$S700.91(5) que con la cotización de la divisa extranjera al 19.02.2021 en $142,80, ahora equivalen a $100.089,95. ES DECIR QUE RESERVAR NUESTROS $10.000 en bitcoins durante 12 meses, nos resultó en realidad en ganancias netas por 10 veces el valor de nuestra inversión: el 1.000% en pesos. Y además, nuestra inversión siempre estuvo a disposición. Altísima liquidez. 

Queda claro por qué Bitcoin es tan disruptivo y tan útil para sobrevivir en países como estos donde la incapacidad y complicidad de los dirigentes y empresarios grandes, nos empobrecen día a día sino buscamos alternativas a las escasas migajas que permite el sistema que nos imponen.   

En definitiva BITCOIN es el instrumento idóneo para ahorrar el dinero que ganamos trabajando y tenerla siempre a disposición. Es una forma de evitar el empobrecimiento por pérdida de valor de la moneda que nos obligan a usar los estados bananeros. Es también una forma de autopreservación propia y de la familia que debemos proteger. En nuestro contexto es además -y esencialmente- un derecho humano que se debe ejercer contra los estados como Nigeria, Argentina y Venezuela -entre otros- para que el sistema perverso e impuesto no nos haga cada día un poco más pobres. Por el contrario, nos permite acceder al instrumento de mayor reserva de valor que existe hoy en el mundo

El acceso al Bitcoin debe ser visto como un derecho humano del acceso a la reserva de valor del trabajo humano y la lucha contra el empobrecimiento sostenido.

Citas Legales.

(1) Cepo se denomina en Argentina a la restricción de acceso libre al mercado cambiario.

(2) http://www.bcra.gob.ar

(3) https://es.cointelegraph.com/bitcoin-price-index

(4) https://www.cotizacion-dolar.com.ar/dolar-blue-historico-2020.php

(5) https://www.cotizacion-dolar.com.ar/dolar-blue-historico-2021.php

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Lucas Brunone

El autor es: 

Director Innova314, Consultor en innovación en digitalización de negocios y Crypto Activos. Especialista en Derecho Empresario, Universidad Austral. Diplomado en Derecho Bancario, Universidad Austral. Becado por la SouthWestern University, School of Law, Los Angeles, EEUU.  Becado por la Michigan State University, EEUU.  Abogado Egresado de la Universidad del Salvador.  Profesor Adjunto de grado, Derecho de Defensa de la Competencia y del Consumdidor. Profesor de posgrado, BlockChain, Tokenización y Smart Contracts.

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